lunes, 7 de marzo de 2016

Cuba y la libertad de expresión


En cualquier país de mundo actual y como parte de la campaña que durante años han hecho los organismos internacionales sus habitantes gozan de una total libertad de expresión, incluso en países como China o Corea del Norte, en los que desde luego no gozan de forma plena este derecho recogido en la Declaración Universal de los  derechos humanos de, al menos hay cierto grado de apertura, aunque desde luego bajo el control y supervisión de sus gobiernos, en el caso de Cuba en este sentido no hay un mínimo de apertura y el cubano si no es censurado se autocensura.
Personalmente tuve una vivencia que me hizo tomar conciencia hasta donde en Cuba no es que sólo existan limitaciones en decir lo que se piensa, sino que simplemente, hay que decir lo que es más oportuno para el beneficio de las autoridades. En los primeros años de la década de la los 90, en una ocasión tenía que preparar un trabajo sobre el 10 de octubre de 1868, el día en que se inició la guerra por la independencia de Cuba frente al Imperio español con el levantamiento de Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua; pero por esas cosas de la vida andaba yo liada y muy mal de tiempo para consultar fuentes y elaborar mi trabajo sobre sólidas bases históricas y por tal de no desplazarme a la Biblioteca Provincial consulté lo que tenía a mano en casa,  el libro de Efemérides del Partido Comunista de Cuba, que por otra parte abordaba cada suceso histórico en profundidad y con la debida seriedad y respeto al acotar debidamente cada una de las fuente bibliográficas consultadas, de este libro extraje el fragmento del discurso pronunciado por Carlos Manuel de Céspedes en el  momento de iniciar su levantamiento, completé mi trabajo y toda orgullosa me fui a entregarlo a la persona que por encima de mi debía darle su aprobación. Cuál no sería mi sorpresa cuando al día siguiente esta persona me dice que mi trabajo no era apropiado y que debía volverlo a hacer, la respuesta a mi obligada interrogación fue simple: “esto es una arenga a la insurrección de la gente”. No les cansaré con el final de la historia, pero lo que estaba claro es que, en la Cuba del período especial, la de la peor época de vicisitudes y escaseces, la de los inicios en la autorización del dólar, la que sirvió de abono para el resurgimiento de lacras como la prostitución, en esa cuba Carlos Manuel de Céspedes hubiera sido silenciado, aun cuando fuera militante del Partido Comunista de Cuba y hablara en su nombre.
Nunca he entendido el por qué en mi país, que lleva 57 años diciendo que lucha por y para el pueblo, la gran masa de cubanos, los de allí, no los de fuera tiene que ser silenciada, la libertad de un pueblo para enaltecer o criticar sus gobernantes es uno de los pilares de la democracia, si desde siempre se hubiera podido criticar el funcionamiento de instituciones o la labor de sujetos en cargos públicos que deberían haber trabajado para el  pueblo se hubieran evitado muchas de las lacras que con el declive económico han florecido en el país. Vivo en un país donde impera el orden y el respeto, donde ha habido una profunda crisis económica y a pesar de que cada ciudadano de este país tiene la libertad de tanto en los medios de comunicación, como en la calle, en el trabajo, en un medio de transporte donde tenga la oportunidad critica al gobierno y a sus dirigentes y les llama lo que sea necesario, donde vivo las cosas se llaman por su nombre y aun así esta sociedad ha sorteado los escollos económicos, es cierto, aquí también han surgido elementos aprovechados que han usado sus cargos públicos para el enriquecimiento personal, pero justo gracias a la libertad de expresión y a la separación de los poderes del Estado se ha podido atacar esta lacra.
Cuando en las mañanas busco las noticias del día en los debates políticos de las cadenas de televisión o radio me encuentro que en una mesa hay cinco o seis periodistas con posicionamientos políticos diferentes, entre ellos se producen debates encarnizados y cómo es lógico, cada programa cuenta con un moderador, es decir el conductor del programa que marca los tiempo y se preocupa porque no hablen todos a la vez, jamás alguien que intenta regular lo que cada cual dice, todo lo contrario, por ácido y agrio que sea lo que cada uno expresa están en su derecho de con toda libertad hacerlo, de igual forma hay programas y cadenas con una marcada tendencia o a la izquierda o a la derecha, pero para eso tengo una cosa que se llama mando a distancia, entonces cambio de cadena y escucho lo que quiero oír o me voy a la más plural, en cualquier caso el debate abierto que propicia la libertad de expresión par cualquier gobernante más que un arma letal puede ser un gran aliado, desde luego, para eso se ha de estar gobernando en función de los intereses del pueblo.

domingo, 6 de marzo de 2016

Hablemos de "proyectos"


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Sé que muchos de mis seguidores en Twitter estarán en desacuerdo con mis posiciones respecto al futuro de nuestra isla, para mí esto es lógico y entra dentro de la normalidad que quiero para nuestro país, la diversidad es enriquecedora, siempre nos permitirá crecer tanto en positivo, como en negativo, nos permitirá discernir entre que es lo mejor y que no lo es tanto o simplemente es peor, todo lo monocromático, excepto en las pinturas, es síntoma de inmovilidad.
Creo que Cuba necesita cambios,  que es hora de que mi gente tenga una vida mejor, sé que algunos al leer mi publicación anterior dónde pido "una oportunidad para los cubanos" se habrán llevado las manos  a la cabeza, pero si de una cosa estoy convencida es que sin la participación del gobierno de la isla no hay posibilidades de cambio, el pueblo cubano no está educado políticamente, los jóvenes que por las leyes naturales estarían llamados a propiciar esos cambios, en política, simplemente están amaestrados, es como si en el inconsciente colectivo del pueblo se sufriera el Síndrome de Estocolmo.
Hay muchos y variados ejemplos en la Historia más reciente de cómo los países que durante años permanecen bajo gobiernos de corte totalitario sólo consiguen un movimiento que les saque de ese estado con la anuencia de los gobernantes.
Considero que el pueblo de Cuba no merece cambios bruscos que impliquen más sufrimiento, por el contrario, si ese movimiento se produce de forma paulatina y espontánea, sólo con un poco de sentido común por parte de las autoridades el crecimiento está garantizado.

Opino además que los cubanos que durante años hemos permanecido fuera de la isla tenemos derecho a opinar, a participar de forma constructiva si es necesario, pero en ningún caso a intentar ir allí a dar lecciones de "democracia" partiendo de principios que sólo conducirían a que la gente que ha vivido fuera de la isla por años y tiene recursos económicos se dispute el poder, el gobierno, en definitiva el control con los que hasta ahora lo han sustentado por más de medio siglo ya que son los únicos que tienen dentro del país la fuerza económica y los medios propagandísticos para luchar por ello y mientras ellos se disputen el pastel once millones de cubanos  seguirán viviendo en la miseria vaya usted a saber en nombre de qué, sin olvidar que en esa disputa no faltarán los únicos que sin ser parte de aparato de gobierno, ni vivir fuera de la isla tienen poder para ello, los que han conseguido con o sin la a anuencia del aparato gobernante vivir una vida muy por encima al resto del pueblo usando para ello sus posiciones en empresas, es decir apropiándose de lo que supuestamente es de todos.

¿Y el socialismo qué?

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Es curioso como en el mundo twitter,   en el qué recientemente me he iniciado y que desconozco por completo,  abundan  perfiles de cubanos defensores a ultranza del gobierno de nuestra isla. Al verlos me pregunto ¿cómo es posible que en un país donde nadie o mejor dicho, sólo un reducido grupo tiene acceso a Internet, haya tantos twiteros? Y al mismo tiempo sólo hay jóvenes cubanos que en sus twitts defiendan a la revolución y sus "logros", cuando de todos es conocido que la juventud en todas las latitudes tiene otras prioridades en este universo de las redes sociales.
La triste realidad es que seguramente detrás de cada uno de esos perfiles   hay un miembro de los mecanismos que   están en marcha dentro de la isla para enfrentar el desafío más importante del mundo moderno, las nuevas tecnologías y la velocidad con que ellas influyen en la gente, en los gobiernos, en las relaciones sociales, en definitiva, en la vida de casi cada rincón del planeta. No es posible en el mundo civilizado mantener un pueblo incomunicado e impedir el flujo de información, aunque tristemente la información hacia el exterior sea más fluida que la que el pueblo recibe.
Desde que tengo conciencia he escuchado la palabra socialismo en boca de los gobernantes de nuestra tierra, he sido no sólo socialista, sino que siempre me he mantenido en el último peldaño de la escalera ideológica, aun cuando hoy soy consciente de que el comunismo es una utopía muy distante y poco justa, teniendo en cuenta el precio que ha de pagar un pueblo que de una forma irracional se empecine  en seguir por ese camino, también a lo largo de mi vida he visto como la ideología social-comunista ha sido mancillada y utilizada como quien siendo  católico pronuncia el nombre de Dios en vano.
Una de las principales leyes del Marxismo nos explica que en la vida nada es estático, que todo está en constante evolución y que los cambios conducen a cambios cualitativos, es decir a perfeccionar lo viejo, teniendo  en cuenta esto, es incomprensible que quienes hablan del socialismo en Cuba permanezcan estancados en los años cincuenta, hoy ni  estamos en la época de la Revolución Industrial, ni el capitalismo actual es el capitalismo de los años cincuenta, ni las sociedades latinoamericanas en particular , ni el  mundo en general, son iguales, ni existe la guerra fría y Cuba está intentando normalizar las relaciones con los Estados Unidos de América. Por todo esto creo que es necesario, si se es Socialista: respetar la evolución del mundo y aplicar dentro   de la Isla una política económica consecuente y si se es patriota buscar el camino para mejorar la vida de nuestra gente.
Ya es la hora de evolucionar y si en algo tenemos que evolucionar los cubanos es en el respeto a las opiniones ajenas, en aprender a escucharnos, en intentar buscar puntos de confluencia y no rivalidades. El pensamiento político es muy diverso y millones de personas no tenemos por qué compartir ideas, ni de uno, ni del otro lado, pero sobre esto ya hablaré en otra ocasión.

Cuba y el síndrome de Estocolmo

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"El síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro, violación o retención en contra de su voluntad, desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo, con quien la ha secuestrado. Principalmente se debe a que malinterpretan la ausencia de violencia contra su persona como un acto de humanidad por parte del secuestrador".
En algunas de mis publicaciones anteriores al hablar de los cubanos residentes en la isla he hecho referencia a que (y esto es solo una opinión) padecen el síndrome de Estocolmo, por ello he creido prudente encabezar este post con la definición del mismo,  estoy convencida que una gran mayoría de los cubanos que viven dentro desconoce este concepto y aunque no creo que muchos cubanos residentes en Cuba lean mis entradas en este blog, prefiero que si alguno lo hace pueda resultarle comprensible en su totalidad, por ello intento usar siempre un lenguaje coloquial y aunque sé que si con algo cuenta nuestra tierra y nuestros compatriotas, es con un nivel cultural más que aceptable, también soy consciente que en los últimos veinte o veinticinco años, una gran masa de las nuevas generaciones de cubanos abandonó sus estudios para dedicar su tiempo a intentar conseguir ingresos que permitieran a él y a su familia subsistir, esto no sería nada extraño en un país capitalista donde las condiciones de vida y educación de las nuevas generaciones están sujetas a muchos factores familiares y sociales y que muchas veces no tienen la posibilidad de realizar estudios medios o universitarios, pero todos sabemos que en Cuba durante mucho tiempo esto no fue de esta manera.
Cuando en las redes sociales leo y a veces me inmiscuyo en debates sobre la situación en Cuba, con mucha frecuencia me percato de la vehemencia con que los cubanos defienden lo indefendible, justifican los injustificable y se expresan con tal seguridad sobre las "maravillas que disfrutan" y las bondades de la Revolución que no puedo menos que sentir pena, es doloroso porque si los que hacen estas encarnizadas defensas de un sistema político y económico absolutamente distorsionado y prostituido,con respecto a lo que "tuvo que ser", son las personas que tienen un mínimo contacto con el mundo exterior, imaginemos lo que puede haber en la  mente de los millones de cubanos que no tienen ni siquiera esta opción.
Los cubanos que participan activamente en las redes sociales y viven en la isla ante nuestras manifestaciones, unas veces y las que ellos suponen en otras, (muchos juzgan sin tener ni idea) nos acusan de todo, nos llaman mercenarios, mentirosos y cuando (es mi caso) les invito a leer mis entradas de blog y valorar mis opiniones, ni se molestan en ello continuando con su mismo discurso. Toda esa falta de autocrítica, de perspectivas, de visión de futuro y la encarnizada defensa del sistema que les ha impedido ir más allá, es una clara muestra del síndrome que todo un pueblo padece. Si algo me enseñaron a defender en mis tiempos de estudiante, justo mis profesores cubanos, fue la individualidad del hombre y la evolución de cada ser social y con estos la sociedad en su conjunto, "pero donde dije digo digo Diego" y como muchas otras veces he repetido en Cuba hubo una Revolución que nos condujo a una involucion. No tengo la menor idea de cómo curar a todo un pueblo de un síndrome tan peligroso para el avance y desarrollo de la economía y la sociedad, porque lo que sí está cada vez más claro es que nuestra gente no tiene noción  del mundo exterior, viven en una burbuja que les permite descalificar la vida en países europeos sin sonrojarse y eso, a pesar de que todo cubano cree que abandonar la isla y tener los bolsillos llenos de dólares sin trabajar duro son compatibles.

Tolerancia e ideología

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Comencé a escribir estas publicaciones con el fin de explicar con mayor detalle mis publicaciones en Twitter y desde luego las teorías que se abordan en el ensayo ¡Cuba, aún tú puedes! Como todos los cubanos,  unos públicamente y otros mucho más conservadores, tengo mi opinión sobre el presente y el futuro  de nuestra isla, opiniones que son el fruto de mi experipecia personal y de una ideología también particular y precisamente respecto a la ideología me gustaría referirme en esta oportunidad.
En el mundo y en todas las sociedades, en las ciudades, en los barrios y en las familias las personas no sólo se diferencian por su raza, su estatus social, su profesión, su cultura y muchas otras características distintivas de cada uno por separado, sino que también se diferencian por su manera de pensar, la que irremediablemente incluye un posicionamiento ideológico, que para los que hemos tenido la suerte de residir en países democráticos, no es una sorpresa encontrar en un barrio marginal una familia o una persona de derechas, como entre las clases más acomodadas gente radicalmente de izquierdas, e incluso dentro de una misma familia, gente que defiende diferentes puntos de vista políticos y así, nos encontramos a muchos de los que siempre han vivido y viven dentro de la isla, posicionados  en la izquierda más radical y usando como escudo o como defensa argumentos que han  escuchado desde siempre, en muchos casos absurdos y otras faltando a la verdad, muchos de estos argumentos sin un respaldo objetivo y lo peor aderezados con un nivel de agresión y falta de respeto a los que piensan diferente,  que al enfrentarnos a ello, nos producen a veces pena, otras risa y en la mayoría de las ocasiones vergüenza ajena, en mi caso, ni pizca de enfado, son tan insulsos e inverosímiles sus insultos que no puedo enfadarme si no recibirlos con tolerancia y talante.
Pero para desgracia del futuro de nuestra isla, esto no sólo lo vivimos cuando nuestro interlocutor es un cubano que vive y ha vivido en la isla y que defiende el gobierno, la misma situación la vivimos con los cubanos que luchan contra el gobierno de la isla tanto desde dentro, como desde fuera, tal vez la única diferencia son el marco ideológico de los argumentos, pero el nivel de agresividad y la falta de tolerancia es la misma. Para cambiar el destino de nuestra isla nos necesitamos todos, para construir un futuro económicamente superior y con sólidas bases democráticas nos necesitamos todos, no importa el marco ideológico en el que nos movamos unos y otros, Cuba nos necesita para conformar una sociedad moderna, ya se la merece, nuestra tierra se ha quedado estancada en el tiempo en todos los sentidos y para que salga de allí y de el salto a la modernidad y el desarrollo democrático, es indispensable la tolerancia y el trabajo de todos para que perdure en el tiempo y de una vez por todas seamos un país libre, ningún otro territorio de Latinoamérica tiene las condiciones objetivas para aspirar a esto como nuestra pequeña isla y los que somos conscientes de ello debemos poner todo nuestro empeño por intentar que al menos, en ese camino, la tolerancia ocupe el centro de nuestras discusiones y debates.

NOTA: esta entrada está escrita en un dispositivo móvil, pido disculpas por cualquier error de acentuación o similar.


Llámame reformista si quieres... II

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En mi publicación anterior me referí a la necesidad de cambios económicos en Cuba de forma inminente cómo única posibilidad de aliviar la situación de la familias cubanas, es posible que a muchos esto le parezca poco, insuficiente  o simplemente una manifestación de tibieza, para mí es la punta del hilo que conduzca a todo el pueblo hacia un futuro seguro y cierto, no sería oportuno ni acertado (sin producir otros males) que un país que ha vivido más de medio siglo sumergido en un sistema político y económico totalmente alejado del mundo real, sobre todo en el plano laboral, cambiar este modelo de un plumazo,  es lo mismo que si un hombre sufre un accidente y después de cincuenta años en coma despierta conservando su memoria intacta y se le diera el alta del hospital  para marcharse sólo, este ejemplo es lo más cercano a lo que pasaría en Cuba si de repente se le transforma su mundo político, económico y social, es por esto que defiendo que esta es una batalla que hay que ganar paso a paso y desde dentro.
No creo que hoy por hoy haya una sola persona en el mundo, incluido el gobierno de la isla, que crea en la viabilidad del modelo económico cubano, ni aunque mañana aterrizaran en el país cientos de empresarios con miles de millones de euros o dólares, por el contrario esto terminaría de hundir las sociedad cubana, para que las condiciones de vida de todo el pueblo cambien es necesario dar un giro de 180 grados a la situación y le toca al gobierno de Raúl Castro asumir su responsabilidad y dar pasos para ello, pero ya sabemos que la modestia y la autocrítica no son el fuerte de esta familia por tanto toca a los cubanos, al pueblo y otros jefes intermedios alzar sus voces en pro de favorecer cambios que no puedan ser cuestionado por las altas esferas del poder.
La mayoría de los cubanos crecimos escuchando que la Revolución Cubana es una revolución Socialista, posicionamiento que hemos escuchado día tras día durante 57 años, si nos ajustamos a las teorías sobre las cuales se declaró a Cuba como un país Socialista  debemos recordar que “en el Socialismo las fuerzas productivas (es decir los obreros, el pueblo) son los dueños de los medios de producción” tiene Raúl Castro en sus manos la oportunidad de hacer esto realidad (ahora no lo es) y no en diez, quince o veinte años, con honestidad y un una buena dosis de buena voluntad mañana.
Ya he insistido mucho sobre la ruinosa situación de la economía estatal cubana con fábricas semi-destruidas  que tienen baja producción y con una pésima gestión en la que tanto jefes como empleados malversan las materias primas cómo único camino de “completar” sus sueldos o de lo contrario dejar a las familias pasar penurias; pero este panorama se repite en todo y cada uno delos centros de producción o servicios de la isla, se ha instalado convirtiéndose  en el sistema que tienen los trabajadores para relacionarse con sus empresas y que es una de las lacras de la sociedad cubana que mi propuesta desterraría desde el minuto cero.
La solución de  varios de  los grandes problemas de Cuba la tiene el gobierno de la isla al alcance de la mano, si mañana Raúl Castro se despojara de la soberbia y la tozudez que caracterizan a su familia y legislara un nuevo orden laboral para los cubanos mataría tres o más pájaros de un tiro, solucionaría el problema del empleo, los trabajadores tendrían salarios dignos y a su vez adquirirían un nivel de responsabilidad y conciencia sobre el empleo honesto de los recursos económicos en sus manos, sin dejar de mencionar el empuje económico que esto supondría. Muchos se preguntarán ¿Y dónde está esa fórmula milagrosa? No hay fórmula, hay a lo largo y ancho de la isla miles de fábricas, cafeterías, peluquerías, mercados de los cuales el único propietario es el estado y que no producen lo que están destinados a producir, ni prestan servicios de calidad, sería tan fácil como ponerlos en las manos de los trabajadores y que estos se constituyeran en cooperativas de producción y servicios, para el cubano que no tiene trabajo, para el que lo tiene y no gana un sueldo que le permita vivir sin malversar, esta sería la solución de ganar un salario honradamente y mantener a su familia sin necesidad de delinquir, porque esa sería su empresa, la de todos, lo más parecido a lo que le vendieron como socialismo, esto garantizaría el aumento de la producción y la mejora de los servicios, todo iría in crescendo en calidad y cantidad y al mismo tiempo daría un impulso a la economía, no sería nada extraordinario que una empresa que inicie esta andadura en poco tiempo pueda duplicar o triplicar sus trabajadores y por tanto sería una fuente para crear nuevos empleos.
En un sistema así el estado cubano puede reservarse la administración y control de sectores como las finanzas, la salud, la educación, la conservación de las vías de comunicación, el transporte público, el sector energético y cualquier otro que sea capaz de sostener y hacer avanzar. Para poner en práctica algo de este calado el gobierno tendría que abrir líneas de créditos para que los constituyentes de las cooperativas puedan empezar su andadura y por otra parte al ceder las empresas hacerlo en régimen de alquiler, el estado ingresaría además por conceptos de seguros sociales de los empleados, de impuestos sobre los ingresos, cosa que le permitiría reinvertir los mismos en salud pública, educación, conservación de las vías de comunicación etc. A todo lo anterior podemos sumar que el propio estado puede ser un gran mayorista para vender a estas empresas las materias primas necesarias, aunque en este sentido considero debe propiciar haya otros mayoristas que garanticen la producción y los servicios y que no dependan sólo de sus almacenes los que deberían competir con estas respecto a precios, una fácil solución sería reservar a los almacenes estatales las marcas blancas.
Este sistema de cooperativas permitiría que una gran mayoría de cubanos tuviera acceso inmediato a empleos dignos con salarios decentes y al mismo tiempo le daría la oportunidad de aprender a sacar adelante la economía individual y colectiva dando al mismo tiempo un gran impulso a la economía y lo que es más importante, creando infraestructuras necesarias para atender al turismo y otras grandes empresas, con esto se produciría en Cuba un movimiento económico de tal calado que en muy poco tiempo se harían visibles en el seno de la sociedad.

Llámame reformista si quieres... I

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Desde que comencé a publicar en este blog en cada una de sus entradas he dejado patente mi opinión, compartida por una gran mayoría, respecto a la caducidad del sistema “socialista” en Cuba, ya que este espacio nació de mi interés por explicar a mis seguidores en Twitter y en los grupos de cubanos en Facebook, lo que de una forma mucho más elaborada escribo en el ensayo ¡Cuba, aún tú puedes! Que aborda con mayor profundidad la realidad de nuestra Isla y que todos pueden descargar de forma gratuita en el portal de distribución www.lulu.com.
Para que cuantos lean esta publicación tenga una idea acertada y puedan establecer juicios objetivos, me detendré en detalles que a algunos les pueden parecer innecesarios e incluso cansinos, pero que les ayudarán a situarse en el marco apropiado para hacer valoraciones justas. En la historia de la humanidad los grandes cambios socioeconómicos, es decir el paso de una forma de producción a otra se produjeron de forma natural, espontánea y gradual, así nacieron y se desarrollaron las condiciones que permitieron el paso de la Comunidad Primitiva al Feudalismo y de este al Capitalismo que en su nacimiento fue un sistema brutal de opresión y explotación de las clases trabajadoras y que era de suponer que evolucionaría hacia un sistema social más justo y equitativo y es en este punto donde Carlos Marx centró sus teorías.
Sé que la teoría que a continuación defenderé me granjeará muchas críticas y muy pocos apoyos, pero considero que el fracaso de las teorías Marxistas no lo podemos buscar dentro de las mismas, sino que son el fruto de una errónea interpretación y aplicación por quienes tuvieron en sus manos la posibilidad de llevarlas a cabo, intentaré explicarme de forma clara y resumida. Según las teorías Marxistas la clase obrera una vez que ostentara el poder tendría que crear toda una infraestructura económica (fábricas, industrias, empresas de servicio etc.) que deberían hacer la competencia a las empresas privadas y el Estado, en nombre de la clase obrera, centralizar su administración, según sus cálculos las empresas estatales serían más eficientes y productivas que las privadas, sus empleados tendrían mayores beneficios, en resumen la competencia al sector privado se haría de un modo tan eficiente que poco a poco las empresas privadas serían absorbidas por las estatales o irían a la quiebra. Pero en la práctica cuando nació la URSS y en general todos los países donde se intentó que se produjeran los cambios en la dirección indicada por Carlos Marx quisieron imponerlos, sin dejar al curso de la humanidad hacer su trabajo y creando ellos a la fuerza las "condiciones" que lo propiciarán y sin tener creadas unas bases económicas sólidas expropiaron, intervinieron, estatalizaron a destajo sin contar con las posibilidades,  ni el soporte económico para sostener y desarrollar su sistema. Por otra parte, estas líneas de actuación se contradicen con el concepto de propiedad colectiva y aunque para mí el mayor error del Marxismo es en el camino al comunismo, en la etapa socialista es que  la propiedad colectiva este gestionada por el Estado, porque en la realidad este tipo de gestión creó la visión de que lo que es de todos no es de nadie y no ofreció  garantías ni administrativas, ni económicas, ni de ninguna índole. Aunque es justo señalar que las imposiciones y el tratar de saltar etapas de la evolución social, fueron cruciales para el fracaso de un sistema que en teoría sacaría a la clase obrera de la pobreza y la opresión y que hay sigue siendo una utopía.
Sé que he hecho un resumen muy ajustado de la situación, pero lo creo necesario para que los defensores incondicionales de la Revolución Cubana, si es que alguno es valiente para leer a los que piensan diferente, comprendan que mis aseveraciones no se producen desde el desconocimiento y la ignorancia, hablo desde el análisis desprejuiciado de la realidad, algo que opino debemos hacer todos los cubanos y además agrego, que antes de pedir al gobierno de Cuba que cuelguen los guantes y se marchen, antes de buscar un nuevo orden social para nuestro país, pienso que el gobierno actual, responsable absoluto de nuestra realidad deben asumir su responsabilidad histórica e impedir que Cuba se convierta en un país derrotado económicamente que abre las puertas al mundo empresarial extranjero, mientras su pueblo no tiene las condiciones mínimas para tener trabajos decentes y condiciones de vida mínimamente justas, le pediría conciencia, coherencia, responsabilidad de Estado para de una vez comenzar dar a nuestro pueblo lo que llevan prometiendo desde el 1 de enero de 1959.

Patriotismo, libertad y dignidad

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Como casi todos aún recuerdo con nostalgia mis primeros pasos como escolar, en un pequeño pueblo Morón, perteneciente por aquel entonces a la provincia Camagüey, hoy Ciego de Ávila, pero en mi corazón siempre me sentiré camagüeyana legítima y no sólo porque más tarde pase a residir en esta ciudad; pero volviendo a mis inicios escolares recuerdo que empecé en un colegio que se llamaba Carlos Manuel de Céspedes, en el que muy pronto comencé a sentir amor patrio y en el que nuestro himno de cada mañana antes de iniciar las clases era el dedicado al 24 de Febrero, eran los primeros años de la Revolución y aún permanecían intactos el amor y respeto por los que, desde que el cubano criollo tuvo sentimiento de nacionalidad, expusieron sus vidas y hasta su sangre al servicio de la Patria.
Hoy pasados los años, cuando miro atrás tomó conciencia de cómo poco a poco y a pesar de la tan cacareada política revolucionaria de "fomentar el amor a la patria" nombres como Juan Gualberto Gómez, Guillermón Moncada, Bartolomé Maso, Francisco Carrillo y Salvador Cisneros Betancourt entre otros han ido perdiendo peso entre las nuevas generaciones, quedando reducidos y concretados en la figura de José Martí y es que durante este más de medio siglo el mayor peso sobre los sentimientos patrios se centró en la lucha librada por Fidel y sus seguidores, por ello fechas como el 24 de febrero han ido perdiendo protagonismo, cuando este día y como parte de la táctica  Martiana para conseguir la independencia, se inició lo que él llamó La Guerra Necesaria, capitaneada por los patriotas antes mencionados y otros no menos importantes y que finalmente condujo al triunfo sobre el imperio Español con la independencia de Cuba, porque aún cuando en ese mismo momento Cuba fuera objeto de la primera intervención americana,  hay un hecho que está claro, lograr  la independencia de España fue un punto y aparte en la historia de nuestro país.
Durante estos 56 años a pesar de presumir del potencial educativo (que innegablemente ha tenido la isla), hay fechas de un profundo calado patriótico que se han ido desdibujando en beneficio de las protagonizadas por Fidel y compañía, su sesgada visión sobre la Historia de Cuba, que coloca como fin de las luchas por la independencia el día que sus tropas llegaron al poder y como luchas ha dado protagonismo y valor a las que el en encabezó, hicieron que Himnos como el del 24 de Febrero desaparecieran de actos y fechas importantes, como desapareció de la Historia de Cuba el 20 de mayo de 1902 como el dia en que nació la República de Cuba y un primer presidente elegido por los cubanos, Tomas Estrada Palma encabezó el gobierno de la nueva nación. Pero la realidad es que en esa fecha y momento nació la República de Cuba.
No creo que un país se pueda construir con trozos de su historia y aunque defiendo y he dejado clara mi opinión respecto  que Cuba nunca ha sido libre,  aún cuando la propia historia le dio a él a Fidel Castro la oportunidad de iniciar un nuevo camino, él no supo aprovechar el momento, el instante en que desapareció el campo socialista y Cuba ya no se debía a intereses con aquellos que le "tendieron la mano", en ese momento en que Cuba recuperó su capacidad de decisión, sin tener que subordinarse a un tercero, la falta de visón  de futuro y la soberbia no le permitieron a los gobernantes reconducir el destino de nuestro país y comenzar un nuevo ciclo económico, político y social alejado de las doctrinas y dogmas que llevaron a los llamados países socialistas al fracaso, e incluso, puedo ser  atrevida y plantear, regenerando todo lo hasta ese momento se había corrompido, porque siempre hablaron de dignidad y respeto, pero dignidad no es que un pueblo tenga que robar por sistema para sobrevivir, dignidad no es que un pueblo pierda su cultura más autóctona y sus tradiciones más puras porque no tiene recursos para mantenerlas,  dignidad no es que millones de cubanos no hayamos tenido otra opción que emigrar para vivir y no para "triunfar" porque muchos dentro de la isla y gracias al hermetismo del gobierno con la información, creen que emigrar y triunfar van cogidos de la mano, pero no, emigrar es duro y a veces subsistir en un país ajeno antes que morir en el tuyo por la pobreza y las  calamidades, es el único triunfo posible. Cuando hemos perdido el respeto por fechas que marcaron el curso de nuestra historia  también hemos perdido parte de nuestra dignidad sacrificando honores a hombres y momentos que sirvieron a un país para pasar de un estatus a otro, con más o menos gloria,  pero dignos de respeto al fin y al cabo tanto algunos de estos, como otros vividos dentro del "proceso revolucionario", cuando se escriban las páginas de nuestra historia, deberían  escribirse con letras rojas, como símbolo de un camino peligroso por el que no debemos volver a transitar, porque en cuanto a Patria y Libertad nuestro pueblo aún tiene mucho por alcanzar.


NOTA: esta entrada está escrita desde un dispositivo móvil. Pido disculpas por cualquier error de acentuación a similar.

"...Los perros ladrándole a la luna..."


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A los largo de nuestras vidas hemos sido testigos de un sin número de acciones encaminadas al derrocamiento de la Revolución Cubana, así como de las múltiples ocasiones en que se realizaron o planificaron otras que tenían como objetivo atentar en contra de Fidel Castro, pero como expliqué en mi publicación anterior eran momentos en los que el pueblo cubano se sentía "salvado" de una vida precaria y de una sucesión de gobiernos que respondían más a los intereses de la oligarquía financiera que a los del pueblo y por tanto su apoyo a Fidel Castro era mayoritario, no faltaron ocasiones en que todo ese pueblo se movilizara para mostrar su apoyo a su  Líder y quizá, en este punto radique la causa principal por la que los movimientos de oposición  dentro de la isla no han enraizado, por la falta de un Lider  al que el pueblo llano le otorgue respeto y credibilidad, solo cuando exista en Cuba un líder conocido y respetado tanto por los distintos grupos opositores, como por el pueblo, podrá contar con grandes apoyos.
En Cuba hacen falta cambios, los más urgentes económicos, para poder empezar a dar primero pasos cortos y más tarde andar libremente, Cuba necesita crear infraestructura económica, que bien usada solventará al mismo tiempo los problemas de empleo y salarios de los cubanos y ofrecer los servicios necesarios para apoyar otros sectores económicos de mayor calado, en Cuba es necesario crear pequeñas y medianas empresas que den trabajo a la gente y así las familias tengan ingresos para su subsistencia de una forma honesta y organizada y al mismo tiempo contribuyan al crecimiento económico, porque aunque ciertamente el turismo (por poner un ejemplo)  puede ser una buena fuente de ingresos y empleo para los cubanos,  una de las cosas que motiva al turista es conocer la idiosincracia de los lugares que visita, interactuar con los pueblos allí donde va, ver cómo son capaces de prestarle sus servicios, conocer su cultura gastronómica, artesanal etc. y percibir que todo esto la gente lo hace de forma espontánea, natural, con alegría y buen gusto y eso en una Cuba con servicios estatales de pésima calidad, empleados descontentos , mal pagados, pendientes de ver que se pueden llevar a casa para redondear el sueldo, no atraerá  al un turista que acostumbrado a viajar, es capaz de percibir hasta cuando quien lo atiende tiene un mal día y que además, ante este panorama, se formará una mala opinión de Cuba como destino turístico y por una parte no se planteará volve en ningún caso, ni recomendará a otros que vayan, si por cada cien turistas que visiten Cuba se formaran cien malas opiniones, en un mundo global donde la opinión de uno en cuestión de minutos llega a miles o millones, en dependencia de su manejo de las redes sociales, puede ser la ruina de un sector que en el desarrollo de Cuba tendrá un papel importantísimo.
Pero para promover estos y otros cambios en nuestro país hace falta una oposición que cuente con un líder carismático que atraiga a las masas con un proyecto de país, dejando clara la hoja de ruta que se plantea para alcanzar sus objetivos y al mismo tiempo una gran movilización informativa de los cubanos residentes fuera de la isla que con más recursos pueden comunicar a familiares, amigos a cuantos puedan llegar a la promoción y divulgación de la ruta que esa oposición se ha propuesto. Ya nos es el tiempo de pasar horas en internet escribiendo pestes de Raúl y Fidel Castro, ya no es tiempo de pasar la vida, como los perros ladrándole a la luna.

"Cuba, territorio libre de América"

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Con este eslogan viví, crecí y creí en la libertad, en la independencia, en un futuro mejor para mi gente, los de la sangre y los de la vida, creí que el ideario Martiano un día se haría realidad y que cuando el 26 de noviembre de 1891 en un discurso pronunciado en Tampa Martí dijo “… yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de todos los cubanos a la dignidad plena del hombre…”, había sentado las pautas de futuro, me contaron que la revolución estaba inspirada en el programa del Apóstol para el Partido Revolucionario cubano; pero lamentablemente estas aspiraciones nunca han llegado a materializarse.
Nuestra isla ha vivido a lo largo de su historia la nada envidiable cualidad de nunca haber sido libre, en el año 1898, cuando las tropas Mambisas tenían ganada la guerra contra España se produjo la primera intervención Norteamericana, ocupación militar que se prolongó hasta el año 1902, aunque en realidad y gracias a la inclusión en nuestra primera Constitución de la Enmienda Platt el dominio abierto o encubierto por parte de las administraciones estadounidenses se prolongó a lo largo del tiempo, tan es así, que ante la grandes inversiones de los americanos en la isla, un sector de los cubanos que aún estaban alerta amenazaban con la insurrección y en 1906 el primer presidente de la República de Cuba Tomás Estrada Palma solicitó una nueva intervención que se extendió hasta el año 1909. A Estrada Palma le sucedieron otros presidentes con idénticas políticas, entre estos dos granes dictadores Gerardo Machado y Fulgencio Batista, por ello, un pueblo que nunca se había sentido libre desde que la revolución comenzó a gestarse la apoyó mayoritariamente, un pueblo para el que su común denominador era la pobreza dado el gran desbalance social, donde los niveles de analfabetismo eran grandísimos, llegando a alcanzar en las zonas rurales el 47,1 %, problemas con las viviendas, la salud, la falta de electricidad, de carreteras, un pueblo que vivía así era un pueblo revolucionario, por lo que  ese pueblo se volcó a favor de un sistema que le ofrecía erradicar estos males y otros como La corrupción política administrativa y la represión a la que en ese período Batista sometía al pueblo de Cuba.
Los cubanos de mi generación nos creíamos libres, pero con la madurez las cosas se ven de otro modo y en mi caso pronto comprendí que la política americana y los propios cubanos pertenecientes a la clase poderosa que a al triunfo de la revolución se refugiaron en Estados Unidos, con su política hacia la isla,  echaron a Fidel Castro en brazos de la URSS, un pastelito nada despreciable para los gobernantes del Kremlin quienes vieron en ese trozo de nuestro corazones, una llave para llevar la guerra fría a América y ocupar en su geografía una posición estratégica, es decir, una vez más Cuba no era libre, ya se encargaron los soviéticos y el boque socialista en general de subsidiar la economía de la isla, lo que la condujo a un aparente desarrollo, incluso en el terreno industrial, que con la caída del campo socialista supuso para nuestro país un estancamiento que aún hoy arrastra nuestra maltrecha economía. Y si alguien tiene dudas acerca de la falta de libertad de Cuba en sus relaciones con la Rusia socialista basta mirar atrás, es decir, al momento de mayor tensión entre los dos grandes bloques, el capitalista y el socialista, me refiero a la conocida en el mundo como “Crisis de los misiles” y que a nosotros nos enseñaron con el nombre “Crisis de octubre”, suceso que se solucionó con los acuerdos alcanzados entre los gobiernos de USA y la URSS ignorando el posicionamiento del gobierno cubano.
Por todo esto creo que a nuestra tierra, a nuestra adorada isla ya le toca construirse un futuro y convertirse por primera vez en su historia en un País libre, de viejas políticas, de prejuicios, de vicios, de lacras sociales, de cuanto se ha querido liberar desde hace más de un siglo, cuando los primeros cubanos se lanzaron a la manigua, pero una libertad a la que se ha de llegar (desde mi modesta opinión) sin violencia, sin vencedores ni vencidos, tan sólo que se haga realidad el sueño de todos los cubanos           “ que la ley primera de nuestra república sea el culto de todos los cubanos a la dignidad plena del hombre”.