martes, 5 de abril de 2016

¿Cuba para los cubanos?

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Después de unos días de ausencia, al regreso y pensando en que publicar en el Blog, he leído diversas publicaciones y al final, tomo conciencia de que mi primer pensamiento  al respecto, aún cuando han pasado días, está vigente y es que las sociedades en todos los países del mundo evolucionan día a día y en su evolución, se producen cambios importantes en su gente y su comportamiento; pero en el caso de nuestra isla, al parecer, por el desconocimiento de cómo se mueve el mundo, estos cambios no se propician, incluso pienso que a nivel de personas que forman parte del gobierno y en teoría deben estar conectados con el mundo, tampoco hay una visión real de lo que sucede en otras latitudes, desde luego, existe la posibilidad de que en realidad, los actos que denotan por su parte desconocimiento del mundo, sean premeditados,en pos su conveniencia.
Las primeras navidades que viví en España se convirtieron en una constante evocación de mi primera infancia y los recuerdos, que milagrosamente, mi mente consiguió conservar de fechas tan señaladas, ya que era yo muy pequeña cuando en Cuba, la celebración de las navidades desapareció del calendario de fiestas familiares, pero en mi nueva vida entre todas, hubo una que me produjo sorpresa y gran emotividad, ya que en allí nunca existió, La cabalgata de los Reyes Magos. Para mí el día cinco de enero por la noche, el espectáculo de las calles llenas de gente, cómo sólo sucedía Cuba en fecha de carnavales, las carrozas que traían a sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar, los pajes, las bandas de música, en definitiva, la magia de ese momento, la alegría de los niños y su “lucha” por hacerse con los caramelos que desde las carrozas los Reyes Magos iban tirando a su paso, fue una vivencia nueva, máxime disfrutarla con mi primera nieta. Puedo asegurar y hasta jurar que esta fiesta es lo que más impactó el comienzo de mi nueva vida. Eran los años en que los países de Europa intentaban influir en Cuba y propiciar cambios en su sociedad y en medio de ese idilio,  la embajada de España en La Habana, no tuvo mejor idea que importar la tradición a las calles de nuestra capital y llevar a los niños cubanos la magia de los reyes magos; pero las autoridades de la isla o bien por desconocimiento, o bien porque la apertura del pueblo a la influencia del exterior “puede ser peligrosa” se sublevaron contra tal iniciativa, llegando al extremo de acusar a la embajada española de pretender humillar” a nuestros niños lanzándole caramelos al suelo para que los recogiesen.
Lamentablemente para nuestra gente nada ha cambiado, la aceptación que tuvo la visita de Obama a La Habana, por parte de nuestro pueblo, ha vuelto a despertar miedos, lo que para Cuba debió ser motivo de satisfacción, como un paso para la normalización de las relaciones con los Estados Unidos, se ha tomado como un intento de su presidente de “penetrar al pueblo de Cuba”, por mi educación y por mis convicciones, todo cuanto sea Made in USA, me pone a la defensiva, pero si soy objetiva he de reconocer que el carisma y la simpatía de Barack Obama son parte de su personalidad y para con Cuba ha demostrado tener muy  buenas intenciones, incluso enfrentándose a los más rancio del anticastrismo latente en los Estados Unidos, por eso cuando me vi frente al Twist que encabeza esta publicación no pude menos que desconcertarme, es incomprensible que los cubanos teman al carisma de Obama y lo griten al mundo acompañando su protesta con la imagen de un fotocool, en el que una de las grandes cadenas hoteleras europea que opera en Cuba realiza una rueda de prensa.
Sería mucho más provechoso para los cubanos desconfiar de los contratos que el gobierno espera ansioso con “grandes inversores extranjeros”, sean o no norteamericanos, sin antes poner la economía del país en manos del pueblo en forma de pequeñas y medianas empresas, no sea que un día se despierten con un país que dependa económicamente de capital extranjero, mientras su gente, continúa dejándose la piel y hasta la moral en busca del pan de cada día.


miércoles, 30 de marzo de 2016

El silencio de los corderos


En el mundo de hoy, gracias a las nuevas tecnologías, cualquier creador puede pasar del anonimato, a verse convertido en un fenómeno viral, sobre todo el en campo de la comunicación audiovisual y con mayores posibilidades si el tema de su publicación es actualidad, gracias a internet, nombres que hace algunos años hubieran tenido grandes dificultades para hacerse un hueco en el mundo de las comunicaciones, teniendo frente a sí obstáculos geográficos, burocráticos o la cuota de poder de medios de comunicación consolidados históricamente, hoy tienen la posibilidad de competir en igualdad de condiciones, así nadie se cuestiona por qué, la foto del niño sirio Aylan, ahogado frente a las costas de Turquía, se convirtió en símbolo de la tragedia de los refugiados que buscan amparo a las puertas de Europa, lo que sí es difícil comprender son,  las motivaciones por las que el autor de la imagen o vídeo de mayor relevancia en un momento determinado, incluso de importancia histórica, evada firmar dicho trabajo, porque aunque todo creador en principio se dedica a ello por vocación y con amor, cuando su obra recibe el crédito internacional, difícilmente no se rinda ante la perspectiva de un reconocimiento que enriquecerá su trayectoria artística.
Durante 57 años en Cuba, hemos crecido tres generaciones acostumbrados a mantenernos dentro de las normas y leyes establecidas por el gobierno, pero sobre todo a callar, de este modo, hasta la más insignificante expresión de contradicción con las autoridades, el cubano antes de abrir la boca mira a su alrededor. Hoy, algunos representantes de las nuevas generaciones de cubanos, poco a poco y después de los cambios hechos por Raúl Castro se han atrevido a hablar cuestionando el funcionamiento de algunas instituciones, pero pocos ejemplos encontramos, el callar, el  no cuestionar, el evitar hacerse visible como alguien que piensa distinto, a veces se nos antoja como algo incorporado en nuestro ADN, porque los cubanos no sólo callamos dentro de la isla, incluso fuera, nos cuesta expresar nuestras posiciones respecto a su política, este post será la entrada número 39 en esta publicación y en ninguna de estas ha habido una sola crítica a mis palabras, ni a favor, ni en contra, me niego a creer que entre los miles de lectores que han pasado por sus páginas no haya quienes estén en desacuerdo ya sea de forma total o parcial con mis opiniones o perspectivas de futuro y cómo soy optimista, tampoco creo que no haya quienes no aprueben aunque sea una de estas; pero no, el cubano “no se moja”, el temor al precio que puedan tener sus palabras es muy superior al impulso para defender sus ideas.

Por estas mismas razones, el fotógrafo cubano que consiguió
la instantánea que más se ha visionado en las redes, sobre la llegada de Barack Obama a la isla, no quiso firmar dicha foto y mantener su anonimato, no porque estuviera haciendo nada ilegal, hacía su trabajo, pero su condición de fotógrafo del diario oficial cubano Granma (aunque económicamente no cubra sus necesidades) y por otro lado (aunque no esté regulado oficialmente en Cuba), el no ofrecer información a otras agencias internacionales de prensa, pudieron motivar tal actuación,  pero la actualidad pudo más, el empuje, el movimiento que caracterizan la información en el mundo de hoy, condujeron a Yander Zamora a mostrarnos el rostro del fotógrafo cubano, que supo concentrar el significado del domingo 21 de mayo de 2016 en una imagen.

domingo, 27 de marzo de 2016

Cuba y el “Diversionismo ideológico”

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Recordando esta frase tomo conciencia y veo que después de tantos años fuera de Cuba me resulta caduca, entonces me pregunto si para la gente que ha permanecido viviendo allí aún es actual, y sigue formando parte del lenguaje político y académico, e incluso que no pocos la “sufran”, creo que mis pensamientos han estado bajo la influencia de la visita del presidente americano primero y el concierto de los Rolling Stones después, porque junto a esta, no cesan las evocaciones a mi época de estudiante en la Escuela en el Campo (que no al campo), en plena adolescencia y en la que una compañera del mismo curso tenía una radio a pilas, aquellas radios soviéticas en las que podíamos escuchar emisoras en FM y que generosamente Rosa compartía con el resto, recuerdo que mientras  en la noche todos se reunían en las áreas recreativas, las más allegadas a Rosa, nos turnábamos para escuchar música en inglés a escondidas, resguardadas en nuestras literas por los mosquiteros, con la radio pegada al oído y entre pitidos e interferencias, “disfrutar” de lo que buenamente llamábamos música, aquello que alcanzábamos a escuchar rock, blues, jazz, hasta que la profesora de guardia en su ronda, se acercaba y apagábamos la radio a toda velocidad, porque en el caso de ser sorprendidas, se nos acusaba de diversionismo ideológico, lo que implicaba castigos que podían ir desde una amonestación o un castigo, hasta  incluso la expulsión de la escuela en caso de ser reincidente, aunque la gravedad de la sanción solía ser directamente proporcional al nivel de ignorancia de quien nos sorprendiera.
Me cuesta pensar, que después de más de cuarenta años, en Cuba se use la misma terminología y más aún que actualmente se sigan categorizando a los cubanos en función de su nivel de compromiso con la “Revolución”, aunque soy consciente que pensar lo contrario, es sólo fruto de la distancia física y mental y de la posibilidad que nos da esa distancia para ver la vida desde una óptica evolutiva, tan es así, que no me resulta nada fácil entender las motivaciones del gobierno cubano para no trabajar sobre lo corrompido, porque esto difícilmente sea invisible para ellos y deben ser conscientes que de aquella Revolución que llegó a las calles de Cuba el 1º de enero de 1959 y de la posterior República Socialista de Cuba proclamada el 16 de abril de 1961, poco queda en el ideario colectivo de los cubanos, cómo atrás han ido quedando los sueños de todo un pueblo por una “vida mejor, en un mundo mejor”, si ello depende de mantener el “socialismo”.
En el siglo XX, en el mundo se produjeron cambios que han llevado a las clases trabajadoras a conseguir avances y han permitido elevar el nivel de justicia social en muchos de los países del mundo, incluidos los latinoamericanos, el capitalismo en sí mismo ha ido evolucionando, el mundo capitalista sabe que sólo con una clase obrera satisfecha el mundo avanza, y aunque intenten exprimir al máximo, saben que los obreros tienen en sus manos  la economía mundial y mientras en el mundo los trabajadores y los pueblos han ido ganando derechos, en Cuba los han ido perdiendo.

Lo más urgente para nuestra tierra, es que sus gobernantes tomen conciencia de que el único camino para su subsistencia es adaptarse a los nuevos tiempos aprendiendo de sus propios errores, no se trata de borrar 57 años de sacrificio de todo un pueblo, se trata de poner en marcha su economía garantizando la estabilidad, reconstruyendo no sólo cuantos destrozos físicos han producido estos años, sino los morales, los éticos, incluso las raíces más autóctonas perdidas ya por más de una generación, basta preguntarle a un cubano de 45 años hacia abajo cuáles son los platos típicos de su región y veremos cómo todo queda reducido al arroz congris, los tostones, la ropa vieja y algunos platos más que a diez no llegan y que no son ni de Baracoa, ni de Pinar del Río, simplemente de Cuba. Y para reconstruir todo esto, igual que se ha reconocido que hablar con un presidente Norteamericano o asistir a un concierto de una banda de rock, no es motivo para estigmatizar la ideología de un pueblo, permitir que el cubano trabaje y si es capaz de hacerlo por su cuenta (mejor), tampoco es motivo para que ese hombre o mujer transforme su ideología, que el cubano opine y participe en el destino de su pueblo, que pueda elegir entre los que considere más capacitados y justos para bajo su guía avanzar cómo país y muchas otras libertades de las que hoy disfrutan la mayoría de los países del mundo, no tiene por qué debilitar la unidad de nuestra gente, la fortalecería en torno al concepto de nación y al amor patrio. Hoy, el concepto “diversionismo ideológico” tal y como lo definió Raúl Castro en el año 1972 no responde a la realidad cubana, porque la totalidad del pueblo cubano no es socialista, ni incluso, muchos que militan en el Partido Comunista, más cómo una vía de tapar sus vergüenzas que por convicción, borrar conceptos envejecidos y obsoletos son el mejor camino para que todo nuestro pueblo, a pesar de su diversidad, pueda avanzar y encontrar el camino de la recuperación.

viernes, 25 de marzo de 2016

¿Por qué no hay presos políticos en Cuba?


Corrían los años 60 y mis pensamientos eran infantiles, por lo que no sabía discernir entre ciertas cosas que sucedían en mi entorno, mi abuela paterna andaba muy nerviosa porque mi primo había desparecido, después de unos días sin tener noticias, no sé cómo se supo que estaba detenido ¿Qué había hecho mi primo tan bueno y cariñoso? Me preguntaba y a cuantos tenía a mi lado, hasta que un día me explicaron que había intentado marcharse ilegalmente de Cuba,  por lo que lo  habían encarcelado, más tarde vino el juicio, como siempre andaba rondando por allí escuché que le habían condenado (no recuerdo a cuantos años) y que a partir de ese momento era un preso político, aunque mis seis o siete años no me permitían entender el significado de aquellas palabras,  tuve mucho tiempo para aprenderlo, porque mi primo resultó ser un hombre rebelde que no desaprovechaba oportunidad para arremeter contra el gobierno y gritar a los cuatro vientos, que prefería mil veces estar en Estados Unidos esclavo de los yanquis, que vivir aquella dictadura.
Aunque muchas veces acompañé a mi tía a la cárcel, de lo que a menudo recuerdo cuando nos sentábamos en un gran salón, con unas mesas largas llenas de gente, a la espera de escuchar su nombre Eliseo Juliá y verle aparecer por una ancha puerta, después que abrieran una reja, con su enorme sonrisa y los brazos abiertos para cubrirnos de abrazos y de besos, yo iba creciendo y de cada vez me sentía más identificada con la sociedad en que vivía y en la misma medida iba adquiriendo un mayor  nivel de compromiso con la Revolución, cosa que por otro lado, él no  cesaba de echarme en cara en cada uno de nuestros encuentros. Cuando me hice mayor y dejé mi pequeño pueblo, para irme a estudiar a la capital de la provincia, siendo ya toda una joven, mi primo aún estaba en la cárcel, yo por ese entonces ya no iba a verle y militaba en la Unión de Jóvenes Comunistas, creía en el Socialismo, cómo único camino de acabar con las injusticias en el mundo y de hacerlo mejor, por lo que estaba segura de que nuestro país estaba en la ruta correcta y achacaba que este llevara más de quince años encarcelado a una mala conducta de su parte. Cuando en el año 1980 se produjeron los hechos que propiciaron la salida de los presos políticos de Cuba, mi primo formó parte del grupo que partió rumbo a Estados Unidos, nunca más he sabido de él, a pesar de que era casi un hermano para mí, al poco tiempo recibí una carta suya a la que respondí, pero no hubo ninguna más. Fueron muchos años intentándonos convencer mutuamente de estar equivocados, con respeto y con cariño de verdad, pero con posiciones políticas muy distantes, nunca entendí como un chico, hijo de un carbonero, sin estudios y sin un pasado político pudo convertirse en lo que entonces llamaba un contrarrevolucionario, sólo y únicamente porque un día decidió con un grupo de amigos subirse a una balsa para buscar un futuro diferente, hoy entiendo que la cárcel, el encierro y vaya usted a saber qué cosas vividas en ese ambiente influyeron en sus motivaciones.
Han pasados 36 años de su partida muy a menudo pienso en alguien, con quien  además de tener lazos filiales y un inmenso cariño muchas veces contradije e intenté convencerlo de su error y que  de haberse quedado en Cuba, e intentar su “aventura” unos años después, jamás hubiera sido considerado un preso político, porque el gobierno de la isla hizo cambios en la Constitución y el Código Penal, es decir, que lo que en los años 60 era un delito contra la seguridad del estado se convirtió en un delito común. Hoy en Cuba hay vigente un Código Penal tan estricto y pensado para enjuiciar todo aquello que represente una manifestación de oposición o descontento con el estado y sus órganos de control como un delito común, por lo que difícilmente se podrá encontrar en el país un solo preso político, porque entre los tantos que hayan resultado enjuiciados por manifestarse, expresar su contradicción con el gobierno o enfrentarse a la policía, encontraremos presos condenados por desacato a la autoridad, desorden o escándalo en la vía pública, antisociales o cualquier otra figura jurídica creada y pensada para burlar la convención de los derechos humanos y cuantas  organizaciones internacionales les hagan reclamaciones al respecto, lo que una vez más demuestra la in-conexión del Estado Cubano con la realidad, porque semejantes formas, al único camino que realmente le conducen es al desprestigio.


No es serio este cementerio (J.M.Cano)



Colgado del cielo
por doce cipreses        
doce apóstoles de verde
velan doce meses
a la tapia en ruinas
que lo delimita
le han quitado algunas piedras
para hacer la ermita
tiene mi cementerio una fosa común
donde estamos los héroes de cuba
los domingos los negros no dejan dormir
pues les da por cantar misa luba
Estribillo
Y los muertos aquí lo pasamos muy bien
entre flores de colores
y los viernes y tal
si en la fosa no hay plan
nos vestimos y salimos
Para dar una vuelta
sin pasar de la puerta eso si
que los muertos aquí
es donde tienen que estar
y el cielo por mi
se puede esperar
Este cementerio
no es cualquiera cosa
pues las lapidas del fondo
son de mármol rosa
y aunque hay buenas tumbas
están mejor los nichos
porque cuestan más baratos
y no hay casi bichos
El panteón familiar
de los duques medina y luengo
que, aunque el juicio final
nos trate por igual
aquí hay gente de rancio abolengo

Seguramente cómo leí en una ocasión, cuando José María cano escribió esta canción lo hizo con la intención de abordar de una forma tragicómica lo efímero de la vida terrenal y sus banalidades. Llegó a mi vida de forma tardía, en la Cuba de los 80, casi nunca la música que nos llegaba desde fuera de nuestras fronteras era el último hit, por lo que este tema llegó a mi vida a principios del 94, es decir casi diez años después de salir el disco de Mecano, desde el primer momento en que lo escuché no pude evitar asociar su letra  con la realidad de Cuba y es que, o yo tengo mucha imaginación, o no hay una metáfora más acertada para describir la realidad cubana, desde los 12 combatientes que quedaron reunidos después del desembarco del Granma,vestidos de verde por supuesto, pasando por el encierro de los cubanos en las imaginarias fronteras de una isla cayéndose a pedazos, pero eso sí, con buen humor, aunque de allí no se pudiera sacar la nariz, hasta llegar a las lápidas de mármol rosa,  sugerentes (al menos para mí) de las buenas intenciones que innegablemente condujeron a la Revolución, para terminar con las evidentes diferencias que, de algún modo, siempre ha habido en Cuba entre la vida de los dirigentes y la del pueblo. Tal vez José María Cano no se tomaría a broma mi interpretación tan personal, incluso le molestaría e imagino que mucho menos el Comandante en Jefe, aunque gracias al él ahora escribo esta entrada.
Entre mis lecturas de la mañana encontré un blog en el que se analizaba el artículo escrito por el respetable Gabriel García Márquez, El Fidel Castro que yo conozco, que desde luego no me dejó indiferente, sobre todo dos párrafos en los que relata:

“…José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos…”
“…Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante…”

Leer tales afirmaciones acerca de Fidel Castro, de inmediato condujeron mis pensamientos a la canción de Mecano y aunque García Márquez estaba abducido (como casi todos) por la inteligencia de Fidel, creo que justamente uno de los mayores errores de Fidel ha sido ejercer el control de las masas y a través de estas de los individuos, porque la forma en que la sociedad cubana está estructurada, si una cosa facilita, dada la cantidad de organizaciones creadas Comité de Defensa de la Revolución, Federación de Mujeres Cubanas, Central de Trabajadores de Cuba, Federación de Estudiantes de la Enseñanza Medias y cientos de ejemplos más que se pueden nombrar, han servido durante años como medio de control sobre los habitantes de Cuba, desde la puerta de su casa, hasta en su actividad diaria y ¿por qué pienso que es su mayor error? Es muy sencillo todo ese control en lugar de evitar “desviaciones” en el seno de la sociedad no han sido más que un medio de distracción de la atención mientras el pueblo fue perdiendo terreno en sus libertades en la misma medida que perdía valores.
En cuanto a su afán de victoria y su obsesión para conseguir sus objetivos esto es indudable, gracias a esa obsesión, no rectificó a tiempo en modelo de país que estaba “construyendo”, ni aun cuando el efecto dominó condujo uno a uno a los países Socialistas europeos a la caída del sistema, Fidel Castro fue capaz de rectificar ni un milímetro y continuo en sus trece. Ni por un momento dudo de las intenciones con las que este hombre inició la lucha contra la tenaz dictadura de Batista, pero hubo uno en el camino, en el que su brillante inteligencia perdió el Norte y se apagó su luz oscureciendo la de todo un pueblo.



miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Y qué queremos para cuba? II



Ayer hablaba sobre las cosas que quiero para Cuba y que al mismo tiempo considero imprescindibles para que se pueda producir una transición entre lo que hoy es y aquello a lo que muchos aspiramos llegar, en uno de los mensajes intercambiados en una red social a mi pregunta ¿y tú qué quieres para Cuba? Obtuve la siguiente respuesta:
“Para Cuba quiero un país con bajos impuestos, no más del 20%, impuesto aduanales de no más del 3% para cualquier producto, estado pequeño y eficiente, empresas en manos en privados, libre entrada y salida con el carnet de identidad, educación privada y solo pública hasta el 9no grado con financiamiento o becas para quien lo gana.” (Copiado y pegado sin editar)
Dicho así muchos firmarían en este mismo instante ¿pero podemos pensar que un país económicamente en ruinas puede transformar su funcionamiento de una manera tan simple? Partir de estas premisas es tan utópico como la “construcción del Comunismo”, para que un pueblo que vive de espaldas al mundo, incorpore una nueva forma de vida con normalidad necesita preparación. En cuba, la gente no tiene trabajo y si lo tienen (pocos), los salarios no les permiten vivir con las necesidades básicas cubiertas, ni se me ocurre de antemano cuantificar los impuestos, porque creo que estos (no soy economista) deben fijarse en función de las personas y empresas en posición de poderlos pagar, por ello lo primero que quiero es que en Cuba se creen las condiciones económicas que permitan recaudar impuestos, para ello es fundamental que los cubanos puedan tener ingresos y para esto  es necesario que puedan tener empresas, que por una parte crearán empleos y por otra riqueza, porque cuando una empresa paga sus impuestos,  ese dinero va a las arcas del estado y crea las bases para que este pueda financiar las necesidades de la sociedad y el país que estén bajo su competencia. Y la condición “socialista” de Cuba no es pretexto, tal y cómo está el país y la situación financiera de las familias, el gobierno que acumula tantas empresas improductivas, puede ponerlas en manos de quienes según él son sus verdaderos dueños, los cubanos y que la gestionen en régimen de cooperativas, lo que no estaría reñido ni con que los que tengan recursos puedan montar la suya por separado, ni con la negociación con grandes inversores extranjeros, esto lo único que haría sería garantizar que los cubanos que hoy no tienen nada puedan participar en el proceso de aceleración y desarrollo de la economía.

Por otra parte, es de vital importancia que en Cuba se produzcan cambios, pero de ningún modo que esos cambios arrebaten al pueblo lo poco de justicia social que por intereses del gobierno han permanecido inalterables, por tanto, para mí, La Sanidad y la Educación con carácter universal son innegociables, el mantener estas coberturas de seguridad social es demostrar a nuestro pueblo que el objetivo es avanzar, abrirse a nuevas perspectivas y no retroceder, porque ese 70% de cubanos que no ha conocido otra cosa y que económicamente no está preparado para asumir otras formas de percibir estos beneficios, imponerle una “democracia” al estilo de otros países latinoamericanos o de los mismos Estados Unidos, en los que si  te enfermas y tienes con que pagar te curas y si no ya Dios dirá, sería además de injusto, una forma de retroceso, creo que producir cambios en Cuba ha de ser sinónimo de mejorar la vida del pueblo y no de arrebatar los pocos logros que han conservado. Aclaro que no estoy en contra de que la Educación y la Salud se extiendan al sector privado, para quienes puedan y quieran pagarla, porque en definitiva esto también serían impuestos y desde luego progreso.
Cuba es un territorio “virgen” en lo que respecta a ordenamiento político y social, porque las viejas estructuras “socialistas” le han conducido a un callejón sin salida, lo cubanos necesitan experimentar las sensación de libertad y para ello una de las premisas básicas es la Libertad de Expresión, tres palabras que encierran un mundo de posibilidades que los cubanos desconocen, incluso los que vivimos fuera, durante años nos hemos autocensurado, amordazado y aún hoy es evidente la poca participación de los cubanos en el debate, da igual en qué lugar de la discusión se posicionen, lo importante es que haya debate, es evidente que esto costará, pero cuando el cubano experimente la sensación de decir lo que piensa con la certeza de que sus palabras servirán para construir y se sienta respetado por ello, el gobierno tendrá  garantías de progreso, de ser posible esto en Cuba, en la actualidad seguramente la corrupción no sería uno de los principales problemas del funcionamiento económico y social en el país.
Y para terminar, en nuestro país es indispensable que los Poderes del Estado funcionen por separado, salir del absolutismo es una de las premisas más importantes para conseguir una senda de progreso, para que se respete la dignidad de la gente, para que el político solo sea eso y el militar no pueda inmiscuirse en política, es indispensable para que lo cubanos tengan derecho a juicios justos y con garantías, en definitiva para avanzar, y nos toca a los cubanos, cuando se hable de democracia, mirar hacia el lado que esté más cercano a la libertad, pero basado en el respeto y la justicia social, porque si de verdad queremos que nuestro país salga de la ruta del retroceso seamos egoístas e intentemos buscar el mejor camino para alcanzar nuevas metas sin renunciar a lo ya conseguido. Rentabilicemos la mayor ventaja que nos ofrece el estado actual, poder decidir y elegir el mejor camino. Para mi tierra quiero muchas otras cosas, pero de esas ya iremos hablando.


martes, 22 de marzo de 2016

¿Y qué queremos para Cuba?


En estos días todos están pendientes de la visita de Barack Obama a La Habana, dentro de la isla lo cubanos viviendo en la burbuja, el sueño, de que con esta se terminarán de un plumazo sus problemas o al menos que conduzca a la liquidación del bloqueo económico, ante lo cual ven la solución de todos sus males. Por otra parte en Estados Unidos, rivalizan por una parte, los que condenan la visita o la consideran una traición, porque desde su posición, al régimen de Cuba ni agua, sin el menor atisbo de solidaridad y humanidad con el pueblo, que no es el gobierno y para cerrar el círculo  encontramos la gran masa de cubanos que se marcharon sin dejar atrás propiedades, negocios o privilegios y que ven con buenos ojos todo cuanto represente una mejora para lo único valioso que les quedó en Cuba, los familiares que dejaron tras de sí.
Mientras los debates se centran en estos acontecimientos, se alzan incontables voces que gritan ¡Quiero en Cuba democracia ya! ¿A qué precio? Es mi primera reacción e inmediatamente pienso ¿Qué pasaría en Cuba si mañana Raúl Castro decidiera convocar unas elecciones libres? ¿Conduciría esto directamente a la democracia? La certeza no la puedo tener, lo que pasaría en ese hipotético caso no puedo imaginarlo, lo que si tengo claro es lo que yo quiero para Cuba.
-          Quiero que en Cuba haya elecciones libres y justas, pero modestamente pienso que antes de llegar ese momento Cuba debe dotarse de cultura política, que no tiene, a no ser que aspiremos a elegir entre el gobierno y los que se oponen, así de simple, sin garantías de nada, porque quien nada ofrece, ningún compromiso adquiere. Por tanto, opino que lo primero es que los cubanos que piensen distinto se puedan agrupar y discutir sus ideas, pero para ello quiero algo más.
-          Que el gobierno de Cuba ofrezca al pueblo libertades y derechos civiles, es decir el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la privacidad, el derecho a que su hogar no sea sometido a un allanamiento injustificado, el derecho a un juicio justo en un tribunal, el derecho al matrimonio (que incluya el igualitario), el derecho al voto, la libertad económica y la libertad de asociación que sería la que permitiría que se formasen nuevos partidos políticos y puedan estructurar sus filas y crear sus proyectos para el país, es decir,  lo que luego el pueblo tendría que elegir, pero debemos ser conscientes que con la constitución vigente en Cuba, en cuestión de poco tiempo no se pueden garantizar estas premisas y no creo que llevar un país a un estado de colapso y anarquía sea el camino para conducirlo a libertades democráticas.
-          Quiero en Cuba un gobierno cuya principal función sea defender el interés nacional, pero tomando como base que ese interés debe estar enfocado a satisfacer los intereses individuales de todos sus ciudadanos, y que el estado para ello, en lugar de ser un instrumento de dominación se erija en guardián del interés general. Mientras en un país haya un ciudadano que piense que el estado (que no el gobierno), no le representa, es que este no mira por el interés general, cosa que no sucede cuando el gobierno es sólo una representación del pueblo al frente del estado, se puede estar a favor o en contra, pero siempre será de las personas y nunca de la institución.
-          Quiero un gobierno que favorezca los mecanismos para que mi pueblo tenga la posibilidad de disfrutar de una amplia participación políticacon independencia de la ideología que defienda cada cual y que a la vez, permita la adquisición de cultura política, porque ya hay más de dos generaciones de cubanos que representan aproximadamente un 70% de la población que carecen de cultura política, porque de esto sólo saben lo que les han querido contar, según quien se lo haya contado en las voces de dos bandos.
Entre otras, estas son las cosas que quiero para Cuba y para terminar les dejo una copia de uno de los mensajes que he intercambiado con un cubano joven en una red social, toda una muestra de la cultura política de las nuevas generaciones de cubanos.

ESTE MENAJE HA SIDO CORTADO Y PEGADO DE UNA CONVERSACIÓN SIN CAMBIAR NI UNA COMA.

“yo soy anarco capitalista
la social democracia por muy linda que la vendan la veo como el paso anterior a la ruina que sigue. deriva siempre en guerra, fascismo, nazismo o comunismo
De hecho Batista era un social demócrata, desde 1940 junto a los comunistas nos metieron el puñal en la constitución de 1940 (puramente social demócrata esa constitución ... casi rayando en el comunismo)
Art. 62. A trabajos igual en idénticas condiciones, corresponderá siempre igual salario, cualesquiera que sean las personas que lo realicen
Ese articulo donde lo clasificas? Capitalista, Anarco, Socialista, Social Democracia, Comunismo ???
Como clasificas ese articulo.
fijate q no habla de la "persona" o sea elimina el talento de la persona, independiente del individuo
esta bien que basado en eso yo tenga que pagarle lo mismo a un tipo que produce el doble que otro? ...
je!! es q la const espaniola es socialista ... y de ahi viene el socialismo ... de Alemania
mira ese articulo es de la constitución de 1940
producido por BATISTA
eso es SOCIALISMO

Que tengan un buen final del día y mañana entraremos en detalles respecto a las cosas que quiero para Cuba.

domingo, 20 de marzo de 2016

Carta abierta a un compañero de viaje en el debate twitero

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Querido compañero de viaje:

Veo que no eres muy receptivo al diálogo y que tienes unos conceptos un tanto peculiares, no sé a qué influencia española en Cuba te refieres ¿A la colonia? Porque posterior a esto no ha habido otra. No sé cuál piensas debe ser el futuro político de Cuba, lo que si se, es que esto llevará tiempo, esfuerzos, intercambio de ideas, tolerancia, pero, sobre todo, respeto por las ideas de los demás.

 En cuanto a los países nórdicos ignoro si sabes que son un ejemplo a seguir por el mundo entero en cuanto a garantías ciudadanas y Estado de bienestar de su gente, donde las leyes y normas de protección al pueblo son como mínimo dignas de admiración.

También sé que Cuba es un territorio devastado al que difícilmente en estos momentos se pueda conducir a un estado similar al de los países nórdicos, pero es un territorio virgen y eso le otorga cierto grado de ventaja. Lo lamentable es que  para ello, el camino sea tan espinoso por la cuota de odio y rencores que sembraron el gobierno de Cuba contra los americanos y los cubanos que se marcharon allí en 1959 y estos a su vez contra el gobierno de Cuba y por consiguiente desfavoreciendo al  pueblo, sin tener la menor empatía, en muchos, casos con sus compatriotas que viven dentro de la isla. Por tanto, cada cubano que quiera aportar un granito de su esfuerzo a que en Cuba algo se mueva, debe dejar fuera estos dos elementos, estos están knockout, fuera de la historia futura, deben ser pasado, un pasado triste por las dos partes, un pasado que de traerlo al presente lo único que conseguirá es dificultar el futuro. En Cuba los cambios no se van a producir, ni rápidos, ni creo que Raúl castro un día se levante y piense “…anda, con lo bien que estaba yo en la cama, voy a dejarle esto a Periquito Pérez y me voy a la playa…” le costaron 56 años de su vida dejar de ser el segundón y ganarse un pedacito en la historia, por tanto, este como la jicotea, ni con candela va a soltar así cómo así, pero tampoco creo que siga empeñado en “la construcción del socialismo”. Los cambios llegaran, pero poco a poco, los últimos los políticos, mientras, nos toca buscar la unidad, nunca olviden cómo Hernán Cortés conquistó México, Julio cesar gobernó Roma e incluso Napoleón hizo sus campañas militares en Europa “Divide y vencerás”. Y para que tengas un poquito de información:
“La socialdemocracia es una ideología política que procura un Estado de bienestar universal y la negociación colectiva dentro del marco de una economía capitalista. A menudo se usa para referirse a los modelos sociales y políticas económicas predominantes en el oeste y norte de Europa durante la segunda mitad del siglo XX y que su principal objetivo está encaminado a conseguir en el pueblo el Estado del bienestar, Estado benefactor, Estado providencia o sociedad del bienestar es un concepto de las ciencias políticas y económicas con el que se designa a una propuesta política o modelo general del Estado y de la organización social, según la cual el Estado provee servicios en cumplimiento de derechos sociales a la totalidad de los habitantes de un país. La noción de «Estado benefactor» tiene su origen en el año 1946, como consecuencia de la experiencia traumática de la crisis generalizada producto de la Gran Depresión, que, generalmente, se considera que culminó en la Segunda Guerra Mundial. T.H. Marshall define Estado del bienestar como una combinación especial de la democracia, el bienestar social y el capitalismo.”

Después de dejarte este breve apunte sobre la Social Democracia y El Estado de bienestar me despido, con los mejores deseos de que nuestro entendimiento de hoy sirva de garantías de futuro para nuestra Pátria.





viernes, 18 de marzo de 2016

Quiero romper una lanza en favor de los cubanos

http://www.lulu.com/shop/martha-elva-marrero/cuba-a%C3%BAn-t%C3%BA-puedes/ebook/product-22556596.html

"En este sentido, una profesora de nombre María Elena opina que “esperar un cambio en la política nacional porque venga un presidente norteamericano (…) es como pedirle peras al olmo”. La sociedad cubana, tan heterogénea, desorientada y ansiosa de trasformaciones concretas que traigan beneficios en todos los niveles, se ha convertido en un histérico hervidero de posturas políticas –anexionistas incluso– no siempre bien fundamentadas. Si hoy Cuba carece de libertades ciudadanas y se ahoga en penurias y corrupción es porque en lugar del activismo político se ha elegido la pasividad, o la huida en el mejor de los casos".

Leyendo publicaciones sobre las reacciones a la visita de Barack Obama a Cuba encontré esta opinión (en una página que lamento no haber guardado), al leerla mi mundo se detuvo, mis pensamientos viajaron al ayer, a los años vividos en mi tierra, a las ideas y razones de entonces y cuando estaba a punto de sentirme culpable por “emprender la huida” decidí dar el clic mágico, que me llevó a una página donde me reencontré con la “paz”.
Es muy difícil entender la “pasividad” con que nuestro pueblo ha vivido el proceso de degeneración política, económica y social que se ha producido a raíz de la caída del campo socialista, puede que incluso, esta involución comenzara a gestarse antes, fruto de la inoperante organización  del sistema, pero en principio sólo era visible en las altas esferas del poder tanto civil, como militar, allí donde los mandos (a veces hasta los intermedios) vivían mejor que el resto del pueblo y aparcaban el Lada o el Toyota en la puerta de casa y sin ningún pudor a la vista de todos llenaban la despensa, el refrigerador, los armarios, los baños y hasta el escaparate de la limpieza, porque para esta gente sus sueldos eran de libre disposición, la empresa o la unidad militar eran su supermercado particular. Más tarde cuando las cosas empezaron a ir de mal en peor, todos cuantos tenían y tienen un `puesto de responsabilidad, incluyendo los empleados han perdido el respeto y se han sumado a la “costumbre” de “comprar en su Empresa.
Volviendo a la “pasividad” de los cubanos, mis reflexiones  cambiaron de rumbo cuando leía la nueva página, en ella una activista opositora contaba cómo se le detuvo de forma inesperada e injustificada tan sólo para reclamarle un disco duro de almacenamiento que su marido, tan bien opositor y residente en USA le había traído, obviamente sólo buscaban información acerca de sus actividades, pero esta información más allá de los pensamientos y reflexiones que por sí misma merezca, a mí me condujo a otras, seguramente porque mi subconsciente aún estaba en la página anterior. En Cuba, cuando entramos en el país todo cuanto llevamos en nuestros equipajes queda registrado y aunque ha habido un período en que esto se ha suavizado un tanto, las autoridades de Aduana ponen especial interés en los ordenadores portátiles, teléfonos, cámaras y los accesorios periféricos de todo lo que represente las nuevas tecnologías, es decir que seamos opositores o no, estamos sometidos a ese “control” a veces imperceptible, respecto a lo que entramos y sacamos del país, lo que desde luego es una fuente de información sobre nuestros gustos, intereses, actividades que realizamos sean de trabajo o de ocio, actos que aunque aparentemente nada tienen que ver con la política todos los cubanos sabemos que es una forma de control.
De la misma manera el control y vigilancia al que están sometidos habitantes de la isla infunde temores en el pueblo y son pocos y casi sin recursos los que se aventuran a alzar sus voces para  cuestionar alguna medida o actuación gubernamental, porque en Cuba no existe el Estado de Derecho y cuando los que se rebelan son encarcelados, ellos y sus familias están a merced de cualquier arbitrariedad que se le ocurra a los órganos policiales ya que no existen las garantías que en un Estado de Derecho ofrece el Poder Judicial totalmente independiente del Poder Político, por tanto el cubano tiene muy difícil establecer movimientos políticos con una amplia participación de las masas, que son los que en definitiva conducen a los cambios. Por otra parte hemos sido testigos de cómo los que se han opuesto visiblemente al gobierno, muchas veces han cometido errores que han mostrado a las autoridades flancos débiles en los que atacarlos o desprestigiarlos, ya sabemos que en Cuba, lo que en cualquier otro país del mundo es normal, allí constituye un delito y por ese camino hay muchas formas de callar a los molestos, por ello los que deciden en Cuba ser Oposición deben entender que una responsabilidad de tal calado dentro de la isla, es como caminar por la cuerda floja sin caerse pues el menor paso incierto conducirá irremediablemente al vacío.
Por todo esto no creo que los cubanos seamos “pasivos”, creo que en la isla no tienen los medios necesarios para unirse y empujar hacia los cambios, que tienen una vida lo suficientemente difícil y que, pensar con qué llenar el estómago de sus hijos les impide pensar en otra cosa, que la gente que vivió antes de la Revolución en su mayoría lo hizo en condiciones iguales o peores a las actuales y los que vivían bien, se marcharon a la llegada de Fídel, que los que nacimos y nos criamos en la Revolución escuchando lo cruel que es el capitalismo en el mundo y lo bueno de tener colegios y hospitales, como si en el resto del mundo no hubiera, no conocemos la realidad hasta que no salimos de Cuba. Por todo esto y mucho más que no cabe en este post, quiero romper una lanza en favor del pueblo cubano, que, por no saber, no sabe ni vivir, aunque algunos no me crean.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Yes We Can!


Con este eslogan en el año 2008 conquistó Barack Obama a los Estados Unidos y al mundo, han pasado ocho años y aun cuando un fallido 2013 presagiaba lo peor, el presidente de la Nación más poderosa del mundo sigue haciendo realidad su Yes We Can!
Cuando el próximo 21 de marzo Barack Obama pise suelo cubano habrán pasado 88 años desde que un presidente estadounidense haya visitado Cuba y, además, será en segundo en hacerlo en la historia de ambos países, porque desde 1902 y antes de 1959 sólo lo hizo en el año 1928 Calvin Coolidge. Desde luego eran otros tiempos en los que los presidentes de la gran Nación, no necesitaban hacer visitas de Estado a Cuba y los presidentes cubanos eran una especie de funcionarios dirigidos por el embajador de USA, por tanto la visita de Obama, tan criticada desde diversos sectores, sentará las bases para el nacimiento entre los dos países de unas relaciones basadas en el respeto, la cordialidad y la observación de las normas diplomáticas internacionales y esto desde luego es bueno para Cuba y una forma de desarmar a cuantos, en lo adelante, quieran esgrimir el argumento de la imposición desde los Estados Unidos de América.
Los que me siguen ya están acostumbrados a mi manera de pensar y de decir, siempre respetando, “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César” y esta vez no será diferente. Está demás incidir en el fracaso del Socialismo como sistema (con atajos, desde luego), en el mundo en general y para nosotros cómo pueblo, pero al margen del desastre económico de este sistema, al la mayoría de los cubanos desconocer cómo se producen los movimientos económicos en las sociedades donde lo que prima es la economía de mercado, achacan nuestras penurias al bloqueo americano, que desde luego tiene su parte, pero al margen de todo esto, hay que darle el valor que merece la resistencia del gobierno por más de medio siglo, sin entrar en valoraciones de sus razones, que de esto algún día hablaremos, es digno destacar que gracias a esto las relaciones entre América del Norte y América del Sur  se han re-acomodado.  Cuando Estados Unidos y la CIA apoyaron a los anticastristas radicados en USA y planificaron la invasión de Bahía de Cochinos, su ataque no era sólo a Cuba, sino que llevaba implícito un toque de atención al resto de países latinoamericanos en el que les decía, “¡Eh! ¡Alerta, que no permitiremos otra Cuba!”, la Victoria de Playa Girón alteró los planes americanos y el gobierno cubano erre que erre, sin rendirse y al margen, de nuestro pueblo padeciendo el enfrentamiento entre “David y Goliat”, hemos de reconocer que por ese camino Cuba se granjeó la confianza de otros países latinoamericanos y se produjo un acercamiento con los países caribeños.

Hoy las relaciones entre “las dos américas” han cambiado y por suerte no sólo cuando lo países son gobernados por la izquierda, hoy hasta los gobiernos de derechas en Suramérica son libres del poderío americano, por eso pienso que comenzar este nuevo ciclo en las relaciones entre Cuba y la Unión de Estados Americanos, sobre la base del respeto a la libertad de Cuba cómo país independiente, con una visita de Estado de su presidente, viene a demostrar que si se puede construir un mundo mejor basado en el respeto a la dignidad de los pueblos. 
Muchas veces me pregunto si en lo más profundo de si, el Yes We Can! De Obama no encierra una promesa cumplida a Martin Luther King, pero esto es seguramente una de mis fantasías…